Una de las principales pegas que se le pone a la extracción de metales (que es la materia prima que nos permite trabajar), es la del daño que se hace al entorno ante las violentas técnicas que se emplean a nivel mundial. Aunque cada vez se trabaja de manera más sofisticada, tratando de minimizar el impacto en el medio ambiente, la polémica lleva abierta ya mucho tiempo.
No se trata de un término nuevo, aunque su puesta en marcha está siendo aún lenta. Su práctica consiste, tal y como explican citando las investigaciones de un científico argentino, en la utilización de diversos microorganismos en los diferentes procesos de la extracción de los minerales: “El proceso de tratamiento de los metales abarca desde la concentración de las especies de interés (a través de la bioflotación), pasando por la recuperación de los elementos presentes en ellas (biolixiviación y biooxidación), hasta su acción en tareas de remediación ambiental”.


Responder Con Cita
Marcadores